Historia de una expósita

Acta de nacimiento o declaración de expósita en Mancha Real, 1884

Un expósito era un niño no reconocido por sus padres al nacer, criado por manos ajenas y sin conocer a sus progenitores. Todas las historias de expósitos siguen el mismo patrón: una madre (o alguien en su nombre) deja al recién nacido en una iglesia o casa nido y desaparece sin dejar rastro. Pero en esta historia no ocurre así y por eso la hace especial.

En la villa de Mancha Real, provincia de Jaén, comparecen en 1886 dos jóvenes de 23 y 25 años, Antonio Guzmán y María Jiménez, ante el notario Lorenzo Morillas Cobo. Cuentan en su comparecencia que siendo solteros entablaron relaciones amorosas con ánimo de contraer matrimonio y, que, exacerbadas sus pasiones efecto del marcado cariño que tanto uno como otro se dispensaban procrearon una niña que nació el 3 de febrero de 1884. Historia de una expósita.

Según sigue la declaración, fue el director de dicha casa–cuna quien la inscribió en el Registro Civil y la hizo bautizar por el capellán ese mismo día. La niña recibió el nombre de María y el apellido Ruiz, como el del director del centro.

En las historias habituales de los expósitos la historia terminaría aquí, pero no es el caso. Según consta en el protocolo notarial, la recién nacida fue entregada a una nodriza llamada Rosario Peñas, que fue acogida en casa de la joven madre. La situación se prolongó hasta el 27 de noviembre de 1885, cuando la pareja pudo casarse y se presentó ante un notario para reconocer a la niña como propia. Le dieron un nuevo nombre: Historia de una expósita, María de la Visitación; y los apellidos de los progenitores: Guzmán Jiménez.

Los nuevos padres se obligaron a solicitar la inclusión de dicho reconocimiento como anotación marginal tanto en la Parroquia como en Registro Civil. También exigieron al señor director de la Casa Cuna que María de la Visitacion “quede fuera de la tutela de dicha casa benéfica y entre en la potestad de los otorgantes, dándole las gracias por el esmerado cuidado y predilección que ha venido dispensándole a la mencionada niña”.

No sabemos cómo le fue su vida. Solamente que en el censo de 1935 María Guzmán Jiménez figura viviendo con Blas Ruiz Barrio, y es madre de tres hijos, Blas, Modesta y Manuela.